|
"1:er concurso de relatos de domotica" |
Patrocinador
Domotica:![]() |
| inicio I enviar relato I bases del concurso I premios I relatos publicados I suscríbete I prensa I quiénes somos I qué es | |
| NENA, LLÉVAME A LA LUNA Aitana había llegado como tantas veces al hotel Andalucía Plaza de Marbella, buscando evadirse de la tensión laboral, de las largas horas de Universidad, impartiendo Literatura, que era acaso la pasión de su vida, aunque también guardaba una oculta pasión por el Casino, ese mundo de la ruleta que la trasladaba a otras épocas históricas, como si fuera una de las protagonistas de la novela El Jugador de Fedor Dostoievski. De esta manera, Aitana estuvo jugando hasta altas horas de la madrugada, entre un maremagnun de potentados, ejecutivos con mirada de acero, nobles arruinados, jeques árabes y toda la fauna que hacían del vicio y el placer su forma de vida. Aitana parecía una entomóloga, estudiando aquella chusma de ruleta, casino y bacarrá, que parecía practicar un ritual, alguna ceremonia secreta, con sus reglas estrictas y su magia esotérica. No le debía ir mal la cosa, ya que tenía el rostro encendido y sonreía frecuentemente, no sabemos si por efecto de la ganancia en la ruleta ó quizás por efecto de las copas de bourbon que se había metido entre pecho y espalda. Aparte de eso, Aitana no sabía si eran los efectos del alcohol ó la nebulosa que poblaba su cerebro, lo que le recordaba las páginas de su diario, un pequeño caleidoscopio, donde iba desgranando los avatares de su vida: ""... Fue entonces cuando Francisco me pidió en matrimonio. Llevaba tiempo cortejándome, éramos compañeros de Facultad y lo nuestro tarde ó temprano tenía que cristalizar. El era joven y apuesto y pertenecía a una conocida familia de políticos, lo que seguramente marcó su destino. Yo al principio no llevé muy bien que dejara su Cátedra de Filología Inglesa y se presentara a diputado, pero él me decía que llevaba la política en la sangre y que si su abuelo había llegado a ser ministro, a él también le esperaba un brillante porvenir. Yo seguía sintiendo por él un amor apasionado y al principio no pareció importarme sus frecuentes desplazamientos a Madrid para acudir al Congreso de Diputados. Yo seguía siendo una mujer feliz y enamorada, vivía en una casa hermosa y agradable y nuestra felicidad se acrecentó con el nacimiento de nuestra hija Raquel. Aparte de ello, yo era una gran aficionada a la domótica y había convertido mi casa en un verdadero laboratorio, ya que los productos Fagor, me facilitaban las labores hogareñas, lo que me hacía ganar tiempo y dinero. Fue por entonces cuando las ausencias de Francisco se fueron acrecentando en el tiempo. Reuniones imprevistas, viajes al extranjero, comisiones de investigación, todo fue formando una maraña que poco a poco lo fue alejando de mí. Su carácter fue cambiando, se hizo violento y apareció en su entorno más inmediato el fantasma de los celos. Me pedía cuenta de cada uno de mis movimientos sin él explicarme los suyos. Cuando Raquel tuvo! edad de ir al colegio, él escogió un internado sin apenas consultarme, aduciendo que tenía que acompañarlo en algunos de sus viajes. Llegué a pedir excedencia en la Universidad, porque llegó a estar celoso de mis compañeros de Facultad y me recriminaba hasta las miradas que dirigía a otros hombres, según él, llenas de lascivia. Por azar descubrí que tenía una amante, una compañera de su propio partido y lo perdoné pensando que sería una ilusión pasajera. Por fortuna, al perder su partido las elecciones, volvió a recuperar su plaza de Catedrático y pensé que la vuelta al hogar sería el bálsamo que podía curar todas las heridas. Pero Francisco era un hombre muy distinto al que conocí. Se sentía frustrado, bebía más de lo conveniente y en más de una ocasión llegó a levantarme la mano. Después llorando me pedía perdón y yo mujer enamorada, lo perdonaba una y otra vez, pensando que podía cambiar y podíamos recuperar los momentos de felicidad..."" Aitana entremezclaba sus pensamientos, con el ruido de la ruleta, que ella imaginaba como una inmensa rueda de la fortuna, un péndulo gigante que distribuía el dinero caprichosamente. A veces se sorprendía, de que determinados jugadores pudieran estar horas y horas aferrados a ese vaivén del rojo y el negro, a pesar de que la fortuna, de manera contumaz y reiterada, les fuera adversa. Pero Aitana aquel día estaba como en una nube, amnésica perdida, deseando olvidar el pasado y con una alegría incontenida provocada por el alcohol y por la acumulación de ganancias, como si necesitara el dinero para huir a las islas Seychelles ó a algún paraíso artificial del remoto y legendario mar Caribe. Lo cierto es que su euforia se trastocó, cuando observó los ojos de aquel extraño. Ojos verdes que taladraban la mente, como si aquel gentleman inglés, de larga cabellera rubia, fuera un depredador sexual que pudiera arrastrarla al séptimo cielo, aunque en realidad aquel guapo y fornido varón era uno de los propulsores del naturismo en la Costa del Sol y habitual practicante en las instalaciones de Cabopino. De ello daba fé su porte esbelto, acostumbrado a vivir en armonía con la Naturaleza y sus principios morales y filósoficos, ya que el naturismo favorece la salud sexual, fisica y mental, defiende el feminismo y la lucha por los derechos de la mujer y es fuente de salud y unión en la familia. Lo que si es seguro es que Jhon Bradford invitó a la catedrática de Literatura a la última copa en la discoteca del hotel y durante el primer baile, Aitana ya notó como un fuego por su entrepierna, como un sofoco que le subiera hacía el pecho e inundara sus mejillas de ese arrobo próximo a la pasión y el frenesí. Fue entonces cuando acudió al cuarto de baño, intentando controlar aquel fuego interior, mirando de paso la foto de su marido Francisco, como si se sintiera sucia ante aquel arrebato de pasión que humedecía sus senos y sus labios. Ante el espejo encontró un rostro maduro, pero todavía hermoso, ya que acababa de cumplir cuarenta años y todavía se sentía deseable y perversa. Por eso quizás se atrevió a desabrochar su blusa, tratando de ajustarse unos pechos enhiestos y luego ya en el reservado, se atrevió a deslizar su mano por el interior de la braga, observando que en su vagina fluía un liquido espeso como la miel, deteniéndose en la suavidad de su vello púbico y deseando que aquella noche fuera, una noche loca de pasión y deseo que le ayudara a olvidar aquella bronca que había mantenido con su marido y aquella extraña neblina que surcaba su cerebro, como si una misteriosa amnesia se hubiera apropiado de sus entrañas, impidiéndole recordar los últimos acontecimientos de su azarosa vida. Cuando Aitana regresó a la pista de baile de la discoteca, la voz melodiosa de Frank Sinatra entonaba su melodía preferida ""Nena, llévame a la luna..."" y recordó que aquella misma melodía sonaba el día en que Francisco le pidió que fuera su mujer. Pero aquella noche todo era distinto, porque Jhon Bradford, aquel dios rubio, la tenía de nuevo fuertemente agarrada por la cintura y ella notaba su piel excitada y notaba también que el miembro viril del lord inglés frotaba su sexo, haciéndola sentir escalofríos de placer. Fue entonces, cuando Jhon le susurró unas cariñosas palabras al oído y ella asintió a su proposición, abandonada y perdida, carpe diem, como si una fuerza extraña y misteriosa le hiciera abandonar su vida anterior, una fidelidad de quince años, algo que ahora se rompía por la fuerza del destino y cuyas consecuencias serían impredecibles. Como un sueño, solo supo que ambos subieron a su habitación, carpe nocte y él la cogió amorosamente entre sus brazos, mientras le daba un beso apasionado en los labios. Después notó como Jhon Bradford le despojaba lentamente su vestido de lamé rojo, dejando al descubierto esos senos sonrosados, ni demasiado grandes, ni demasiado pequeños, que eran el orgullo de su esbelta madurez. Después notó como Jhon Bradford la despojaba de sus braguitas rojas, dejando al descubierto su más preciado tesoro, un pubis angelical, que todavía podía competir en belleza con el de algunas jovencitas. Después entre un maremagnun de besos y abrazos, notó la penetración posesiva e intensa de aquel dios iracundo, que la dejó, entre espasmos de placer, al borde del éxtasis y el delirio. Poco después, la fina niebla del sueño y el cansancio, pobló su mente de extrañas pesadillas, como si en algún extraño Infierno, tuviera que purgar aquel pecado de la carne, aquella exaltación sublime de los sentidos. Solo cuando la luz del día hirió sus pupilas, notó que Jhon Bradford había abandonado la habitación y al ver en su bolso un pañuelo manchado de sangre, sintió como un fogonazo, como un flash que le traía, en oleadas sincopadas, los recuerdos perdidos del ayer. Vió a su marido Francisco con un cuchillo clavado en el pecho, desangrado e inerte en el lecho conyugal. Recordó también aquella fuerte discusión, en la que había recriminado a su marido su infidelidad con Esther, una compañera de Facultad y como se volvió loca de celos y dolor, como aquellos personajes de su amado Fedor Dostoiesvki, que se debatían en un mundo de tinieblas, incapaces de reconducir su propio destino. Ella era una mujer maltratada, había soportado durante muchos años infidelidades y desprecios y solo el amor le había hecho mantenerse firme, como una de esas heroínas sublimes de Emile Bronte ó de su querida Jane Austen. Aitana había llegado a confundir su propia vida con la literatura!, haciendo de su propia experiencia una aventura romántica de odios, celos y amor. Pero ahora allí, en aquella habitación solitaria de un hotel querido, donde tantas horas felices había pasado con su marido, ella Aitana Covarsí, catedrática de Literatura, se dió cuenta de que era una vulgar asesina, de que había sido arrebatada por la pasión y los celos y de que tendría que huir para siempre, de Casino en Casino, de país en país, de bar en bar, borracha de alcohol y soledad, como esos personajes románticos marcados por el destino, que ella había explicado tantas veces a sus alumnos y que solo en la muerte encontraban su redención... FIN |
|
|
Patrocinador
Domotica: ![]() |
| RELATOSdeDOMOTICA.com es una idea llevada a cabo por CASADOMO.com - el portal de la domótica y el hogar digital - CASADOMO.com gracias al patrocinio de Fagor Electrodomésticos. Webs de la red CASADOMO.com: Revista de Domotica I Tienda On-Line de Domotica I Proyectos de Domotica I Consultoria de Domotica I Formación de Domotica Guia de Domotica I RelatosdeDomotica I X-10 I X10 I EIB © Copyright 2003 CASADOMO.com |