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¿Y
SI NO FUERA UN SUEÑO?
6:00
a.m.
RINGG
Oh Dios mío, un diabólico despertador me despierta a mí
y a todo el vecindario, a todos menos a mi mujer claro, no la despierta
ni un megáfono en el oído. Me pregunto si no será
posible despertarse más tranquilamente, alguien debería
inventar algo.
Me levanto, hace frío, si no fuera tan caro dejar la calefacción
encendida toda la noche….
Me acerco al baño tanteando la pared, ¿donde está
el interruptor? Por fin lo encuentro, ahora la vida empieza a tomar color,
entro en el baño, orino y tiro de la cadena, madre mía que
despilfarro de agua para lo poco que orinado, que poco se piensa en el
medio ambiente...
La ducha, horrible en las mañanas invernales, tan pronto pasa de
agua helada a hirviendo, que suplicio, y dicen que estamos en el siglo
XXI… Duchándome me acuerdo de hace un par de meses cuando
a mi hija llenó la bañera y se olvidó después….resultado:
media casa inundada, esta niña….
Que frío al salir de la ducha… por lo menos ya estoy despejado,
ahora toca desayunar. Que faena, siempre lo mismo, calentar la leche,
preparar las tostadas y el café, pierdo demasiado tiempo, tiempo
que podría aprovechar durmiendo…, bueno, la vida es así
que le vamos a hacer.
A vestirse y despedirse de las mujeres de la casa, por supuesto ni se
dan cuenta de mis besos en las respectivas frentes, ¡qué
felicidad!
Cojo el coche, llego hasta la puerta, a bajarse para abrirla, esto si
que tengo que cambiarlo y comprarme un mando electrónico, ¡estoy
harto! Al salir hacia la ciudad para trabajar me ataca una sensación
de inseguridad, siempre leo en los periódicos sobre robos en casas.
Por ahora no nos ha pasado nunca, pero siempre hay una primera vez, el
problema es que los sistemas de seguridad seguro que son carísimos
y poco fiables.
Llego al trabajo, intento concentrarme pero es imposible, tengo necesidad
de saber lo que ocurre en mi casa, no se por qué, pero no estoy
tranquilo. No me lo pienso y llamo, responde mi mujer con voz somnolienta,
que ocurre, pregunta. Nada cariño, respondo, ¿estáis
bien? Pues claro dice mi mujer, ¿por qué? Por nada, ¿vas
a llevar a la niña al colegio? Si, ahora, ¿qué te
ocurre? Nada, es que he tenido una mala noche
Vale, están bien, Dejo de preocuparme hasta la hora del almuerzo,
noticia en el periódico “Muere una madre y su hijo asfixiados
en su propia casa”.
Lo que faltaba, si mi hija puede inundar la casa, también es capaz
de quemar algo o hacer alguna trastada con el gas…está claro
que hoy es un mal día.
Al terminar el trabajo vuelvo a casa a la hora de la comida. Saludo a
mi mujer y mi hija, mi mujer se va por que trabaja por turnos, la noto
estresada. Está claro por qué, tiene poco tiempo, cuando
termina la jornada matutina, recoge a la niña, llega a casa y hace
la comida, todo aprisa y corriendo, me dice que hace falta una asistenta
para que cuando ella llegue esté todo hecho. Veremos.
Duermo la siesta después de comer, me despierto, espero que mi
hija no haya echo nada…no, está viendo una película
de vídeo, que mal se ve por cierto, tendré que mirar eso
del DVD.
Empiezo a repasar trabajo pendiente en mi despacho, pero no puedo controlar
a la niña y si le digo que juegue cerca de aquí me va a
molestar…decididamente tenemos que contratar a alguien…
Se hace de noche, me levanto a encender las luces y subir los toldos manualmente,
como toda la vida.
Antes de que llegue mi mujer enciendo la televisión, hay un reportaje
sobre una nueva tecnología aplicada a la vivienda, parece que trata
de automatizar el hogar. Bueno, pienso, y eso para qué, enseguida
la voz tranquila pero segura del narrador del reportaje me responde:
- Ahorro de energía
- Seguridad
- Confort
- Multimedia
¡Atención! Una bombilla se enciende en mi cabeza: ¿Ahorro
de energía? ¿Seguridad? ¿Confort? ¿Multimedia?
¿No es eso en lo que llevo todo el día pensando?
Me quedo boquiabierto viendo una casa
DOMOTICA en el reportaje, pues así se llama esta nueva
tecnología….domótica….
¡estabas ahí y yo sin saberlo!
Bah, seguro que es carísimo, eso sólo pueden permitírselo
la gente muy rica, como mi jefe. Que pena, con lo bien que estaría
tener todo eso…me pica por la curiosidad, ¡a conectarse a
Internet!, puf, que lento. Se abre la página del buscador, tecleo
EMPRESAS DOMOTICA
a ver que sale. Sorpresa, parece que ya hay bastante gente que se dedica
a esto….vamos a ver una a ver que tal. Entro en la Web de una empresa
que hay en mi ciudad. Se carga… tiene un apartado llamado Soluciones,
eso me interesa, Oh! Es posible “domotizar” sólo en
parte mi casa si yo quiero, ¡qué bien! O sea que yo elijo
el grado de automatización de mi casa….fenomenal….miremos
el precio…pone un teléfono, lo apunto y llamaré mañana….mientras,
a ver todo lo que puede ofrecerme la domótica.
Ringg, uf, nuevo día, el despertador como siempre en su línea...
pero hoy algo es distinto, he tenido un bonito sueño, un sueño
en el que tenía una vida tranquila y segura gracias a la domótica.
Mi sueño empieza como un día normal en mi vida:
“Me despierta una dulce melodía y una luz tenue en mi mesita,
claro, he programado mi cadena para que a partir de cierta hora empiece
a sonar la canción que yo quiera, por supuesto que empiece bajito
y vaya aumentando poco a poco hasta un nivel que yo elija, con la luz
igual.
Me levanto, no hace frío, la calefacción esta programada
para enchufarse media hora antes de despertarme. Ando hacia el baño,
a mi paso las luces se encienden si necesidad de buscar interruptores.
Llego al servicio, orino, tiro de la cadena de mi WC que sólo utiliza
el agua necesaria, ni más ni menos, ¡qué ahorro! Me
ducho, grifos domóticos me permiten elegir la temperatura, nada
de sobresaltos. Me sonrío cuando pienso que ahora sería
imposible que mi hija inundara la casa, un pequeño sensor anti-inundación
cortaría el agua al sobrepasar cierto nivel y me avisaría
a mi y a mi mujer a través de un mensaje al móvil.
A desayunar, que bien, la leche, el café y tostadas ya preparadas
a la hora que yo he querido, ¡ahorro tiempo! Me despido de las mujeres
de la casa, no se enteran, hay cosas que nunca cambian….
Salgo en coche, la puerta se abre automáticamente, perfecto. Llego
al trabajo, no siento inseguridad, empiezo a trabajar, me conecto a Internet
y accedo a mi casa remotamente, Como tengo varias WebCams dentro y fuera
de la casa, compruebo que está todo en orden. De todas formas el
sistema de seguridad basado en sensores de presencia y mis puertas domóticas
que sólo se pueden abrir a determinadas personas y en determinados
momentos acaban por darme esa tranquilidad que necesitaba.
Leo el periódico, la misma noticia sobre la asfixia de personas
en el hogar. A nosotros no nos podría pasar gracias a los sensores
de humo y gas instalados en la cocina. ¡Ya puede la niña
intentar hacer alguna trastada!
Vuelvo a casa, mi mujer no está estresada, ha podido hacer la compra
desde la pantalla táctil de nuestra nevera inteligente. Que paz.
Duermo la siesta, me despierto, la niña está viendo un DVD,
como aprende ya a utilizar las tecnologías del hogar, normal, es
tan fácil… Me pongo a trabajar, la niña puede jugar
tranquila en su cuarto en el salón, pues la puedo vigilar con las
WebCams desde el ordenador de mi despacho. Se hace de noche, los toldos
se levantan solos al notar la ausencia de luz.
Llega mi mujer y junto con mi hija tenemos una agradable cena en familia,
simplemente pulsando un botón de mi mando a distancia domótico
he creado en la casa un ambiente íntimo y acogedor con las luces
y calefacción justa. Al terminar de cenar pulso el botón
de Ambiente de Cine, automáticamente se apagan todas las luces
y se enciende el Home Cinema, esto si que es vida”.Mientras preparo
el café, pienso en mi sueño, pero es eso, un sueño…En
el trabajo llamo a la empresa domótica
y pregunto por precios…
Increíble, no es tan caro como pensaba. Tal vez no puedo tener
todo lo de mi sueño pero si justo lo que necesito para tener una
vida tranquila y de calidad.
Después
de todo si que estamos en el siglo XXI, ¿verdad?
FIN
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